Fantasía
Vendetta
A Manuel F. Cestero
Y mientras yo con asombro le escuchaba, el poeta proseguía:
Así transformado, e impregnadas del veneno de …
El gato que vuela
El gato que vuela no lo suelen ver más que los trasnochadores impenitentes, y eso si no pierden de vista la perspectiva de los tejado…
El cochino
Pues un cuento, Dios te libre,
sobre ti a plomo se cae.
En cierta parte del mundo,
que aquí no importa la parte,
…
La alfombra voladora
Enamorados caminaban sobre una alfombra de pétalos,
tan suave que una nube del mismo color
comparándola con esa alfombra
hubi…
La montaña
El niño empezó a treparse por el corpachón de su padre, que estaba amodorrado en la butaca, en medio de la gran siesta,…
El oro
Una mañana que el sol surgía del abismo y se lanzaba al espacio, un vaivén de su carro flamígero lo hizo rozar…
Antonieta
Cuando nuestros primeros padres fueron expulsados del Paraíso después de haber cometido el primer pecado, el diablo, a quien e…
El dragón
En las cercanías de un pueblo, en una gran sima, se escondía un dragón de siete cabezas que tenía atemorizada l…
La florecita azul
Un niño de seis años murió en la aurora de un bello
día de estío, y el ángel de su guarda b…
El rayito de sol
A Andrés Mata
Oh Silfo, dulce Silfo de los sueños, no retengas hasta después del alba a mi amada en su blando lecho, ni…
Las jaurías de la luna
Había tanta luna aquella noche, que la ciudad se había convertido en pueblo, y era penoso leer las largas casas enlunadas como…
Un Hombre, Su Caballo, Su Perro Y El Cielo
La historia de un hombre, su caballo y su perro, en la cual se demostrará el valor de la amistad con reflexiones relacionadas con el …
El ángel bueno
Sucede con harta frecuencia, que la suerte, a quien con razón pintan ciega, favorece a los que merecen castigo y se ensaña c…
Tabú
El ángel de la guarda le susurra a Fabián, por detrás del hombro:
-¡Cuidado, Fabián! Está dispuesto…
Lo que lleva el rey Gaspar
"Los tres reyes han salido de sus palacios. Los tres son viejecitos. El rey Melchor es alto, con una barba blanca, con sus ojos azules,…
Las Habichuelas Mágicas
Cuento infantil de Hans Christian Andersen.
Versión tomada de www.mediometro.com
Las tres ramas verdes
Érase una vez un ermitaño que vivía en un bosque al pie de
una montaña: pasaba su tiempo orando y haciendo bu…
El gusanillo
Pobrecito niño: estaba muy malo.
Sus labios; antes alegres como mañana de primavera, habían perdido su tierna sonrisa;…
El geniecillo
Todos los inmortales habitantes del Olimpo estaban altamente preocupados.
Y no era el caso para menos: aquel geniecillo revoltoso y juguet…
El príncipe Ruy
El caballero Ruy, príncipe taciturno del castillo, iba por el bosque. De los cielos bajaba la alegre luz, como una bendición …