Fantasía
El mozalbete de la cabeza dura y su hermana del pie pequeño
Los ocios encantadores de la adolescencia desocupada
Se cuenta –pero Alah es más sabio– que en una ciudad entre las ciudades de un p…
Leyenda del Cadejo
Y asoma por las vegas el
Cadejo, que roba mozas de
trenzas largas y hace ñudos
en las crines de los caballos
Madre Elvira de San Fra…
Kafka En La Orilla
Un libro fantástico, un puzzle de varios personajes y hechos que sorprenden.
El príncipe Tomás
Había un rey que tenía un hijo con catorce años recién cumplidos y ambos tenían la costumbre de ir cada t…
Doña Fortuna y Don Dinero
Pues, señores, vengamos al caso: era éste que vivían enamorados doña Fortuna y don Dinero, de manera que no se …
La Princesa bizantina
Cábeme la honra de contar la historia del caballero franco Brandimarte de Normandía, flor de la nobleza cristiana y vá…
Los mensajeros de la muerte
Una vez - hace de ello muchísimo tiempo - pasaba un gigante por la carretera real, cuando, de repente, se le presentó un hombr…
El rey lagarto
Érase una vez un zapatero que tenía una hija muy hermosa y buena, pero era tan pobre que apenas podía mantener a su muj…
Odio desde la otra vida
Fernando sentía la incomodidad de la mirada del árabe, que, sentado a sus espaldas a una mesa de esterilla en el otro extremo …
Una historia de fantasmas
Fui a una gran habitación, lejos de Broadway, de un gran y viejo edificio cuyos departamentos superiores habían estado vac&ia…
La llama sagrada
I
Hace muchos años, cuando la ciudad de Florencia acababa de ser declarada república, vivía allí un hombre llama…
La pulsera de tobillo
Se dice, entre lo que se dice, que en una ciudad había tres hermanas, hijas del mismo padre, pero no de la misma madre, que viv&iacu…
Los ojos verdes
III
¿Quién eres tú? ¿Cuál es tu patria? ¿En dónde habitas? Yo vengo un día y …
El soldadito de plomo
Érase una vez un niño que tenía muchísimos juguetes. Los guardaba todos en su habitación y, durante el d&…
El Santo Grial
Aquella madrugada, al recostarse, más cerca de las cuatro que de las tres, en el diván del Casino, Raimundo, sin saber a qu&ea…
Cien años de sueño
Yo no sé si es por el estado de sobreexcitación, de hiperestesia en que vive la humanidad, en fuerza de esta terrible y perp…
Licantropía
Me trepé al tren justo cuando arrancaba. Recorrí varios coches. ¡Repletos! ¿Qué pasaba ese día? &iq…
La fuente de la juventud
Había una vez un viejo carbonero que vivía con su esposa, que era también viejísima. El viejo se llamaba Yoshib…
Las llaves de la felicidad
En una oscura y oculta dimensión del Universo se encontraban reunidos todos los grandes dioses de la antigüedad dispuestos a g…
Julio. El sueño del segador
Florencio era un galleguito que había abandonado su poética aldea para ir a una tierra distante con una cuadrilla de segadores…