Poesía
La oración del ateo
Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas,
Tú que a los pobres hombres nunca dejas
sin consue…
Me celebro y me canto a mí mismo
Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo asuma tú también habrás de asumir,
Pues ca…
La historia de un picaflor
… Ah!, si, mi amable señorita. Tal como usted lo oye: tras un jarrón de paulonias y a eso de ponerse el sol. Garlaban como ni&…
Tras un amoroso trance
Tras de un amoroso lance
y no de esperanza falto
volé tan alto tan alto
que le di a la caza alcance.
Para que yo al…
La Teogonía
La Teogonía
La Teogonía (del griego ???????? : Theogonía, literalmente Origen de los dioses) es una obra poéti…
No pierda más quien ha tanto perdido
No pierda más quien ha tanto perdido;
bástate, amor, lo que ha por mí pasado;
válgame agora jam&aacu…
A Flerida, poetisa
Basta Cupido ya, que a la divina
Ninfa del Turia reverente adoro:
ni espero libe…
El Romancero Viejo
El Romancero español es un grupo de cortos poemas de origen medieval desgajados de los cantares de gesta castellanos a partir del sig…
El extranjero
"Dime, hombre enigmático, ¿a quién amas tú más? ¿A tu padre, a tu madre, a tu hermana, a tu h…
Fábulas literarias
Las Fábulas literarias es la obra más conocida del fabulista Tomás de Iriarte. Consiste en una colección de poem…
Hoja de otoño
Leve como una virgen de las que ilustran los márgenes de los viejos misales, pasas con la gravedad de tus treinta años, dejand…
La última inocencia
Partir
En cuerpo y alma
Partir.
Partir
Deshacerse de las miradas
Piedras opresoras
Que duermen en la gar…
Besos
Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay …
La Unión con Dios
Querría Dios, querer lo que no quiero;
fundirme en Tí, perdiendo mi persona,
este terrible yo por el que muero
y que mi mun…
Sirena
Tengo la convicción de que no existes
y sin embargo te oigo cada noche
te invento a veces con mi vanidad
o mi desolación o m…
La jaula
Afuera hay sol.
No es más que un sol
Pero los hombres lo miran
Y después cantan.
Yo no sé del sol.
…
Los Zapaticos De Rosa
Un precioso Poema de Jose Marti,
José Julián Martí y Pérez (La Habana, Cuba, 28 de enero de 1853 – Dos R&iacut…
Noche blanca
No hay en nuestra casa más que un lecho, demasiado ancho para ti, un poco estrecho para nosotros dos. Es casto, blanco del todo, des…
La única herida
¿Qué bestia caída de pasmo
Se arrastra por mi sangre
Y quiere salvarse?
He aquí lo difí…
El último canto
Se sintió Frank mejor, y tomó la caja en que dormía su violin crispado de frío. Desde la bohardilla se ve&iacut…