Poesía
Emily Dickinson
Poemas de Emily Dickinson. Traducción de Silvina Ocampo. Prólogo de Jorge Luis Borges. Leo algunos de los poemas, escogidos de…
La desesperación de la vieja
La viejecilla arrugada sentíase llena de regocijo al ver a la linda criatura festejada por todos, a quien todos querían agrada…
El vestido blanco
Mayo, ramillete de lilas húmedas que Primavera prende a su corpino; Mayo, el de los tibios, indecisos sueños de la pubertad; M…
Alma callejera
No puedo dormir; mi alma se sale de mi cuerpo y se va a la calle semi-oscura y húmeda, donde los faroles de gas parecen jaulas aburri…
Melancolía
Hay un ser apacible y misterioso
que en mis horas de lánguido reposo
me viene a visitar;.
yo le cuento mis penas in…
Reflejo
¿Ves bajo el líquido velo
de su linfa, cómo el lago
pinta con sumiso halago
sombras y luces del…
Cuando dormida tú
Cuando, dormida tú, me echo en tu alma
y escucho, con mi oído
en tu pecho desnudo,
tu corazón tranqui…
Oración
Ante tus ojos benditos
Las culpas manifestamos,
Y las heridas mostramos,
Que hicieron nuestros delitos.
Si el mal, que hem…
Molto piú avanti ancora
El mundo miserable es un estrado
donde todo es estólido y fingido,
donde cada anfitrión guarda escondido
su …
Poema
Poema del nobel colombiano Gabriel García Márquez, titulado "Canción"
Mis ojos sin tus ojos
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios
y son mis manos sin las tuyas, varios
intratables …
Después del baile de máscaras
Libró la última fingida voz en el aire, echó la sombra su párpado negro a la última luz, y el inmenso e…
El mar lejano
La fuente aleja su cantata.
Despiertan todos los caminos...
Mar de la aurora, mar de plata,
¡qué limpio est&a…
Conciencia plena
Tú me llevas, conciencia plena, deseante dios,
por todo el mundo.
En este mar tercero,
casi oigo tu voz;
tu v…
Biografías breves
Óscar Castro nació en Rancagua el año 1910. Su obra literaria abarcó dos segmentos bien…
Nacimiento de Cristo
De la más fragante Rosa
nació la Abeja más bella,
a quien el limpio rocío
di…
El amor que calla
Si yo te odiara, mi odio te daría
en las palabras, rotundo y seguro;
pero te amo y mi amor no se confía
a es…
El fracaso de la vida
Cuando el alma recuerda la esperanza
de que nutrió su juventud comprende
que la vida es engaño y luego emprende
soña…
La cabeza
Por la noche, sonando aún en sus oídos la música del Odeón, y los parlamentos de Astol; de vuelta de las calles …
Oh dulces prendas por mi mal halladas
Por ásperos caminos he llegado
a parte que de miedo no me muevo,
y si a mudarme a dar un paso pruebo,
allí p…