Poesía
La última página de Darío
Sol del domingo... Rásgase como un largo velo de tiempo y he aquí que se oye un cántico de campanarios; sois vosot…
El hombre y el burro
Aunque parezca broma,
Conviniéronse un Hombre y un Borrico
En enseñarse el respectivo idioma;
Y el Burro... …
Naturaleza muerta
He visto ayer por una ventana un tiesto lleno de lilas y de rosas pálidas, sobre un trípode. Por fondo tenía uno …
A una mujer
Después de destrozarme
el pecho, ingrata mía,
tus encendidos labios
me mandan mil sonrisas.
Sonrisas que simulan
…
Caricia
Madre, madre, tú me besas,
pero yo te beso más,
y el enjambre de mis besos
no te deja ni m…
Poema III
Sólo la sed
El silencio
Ningún encuentro.
Cuídate de mí, amor mío
Cuídate …
A Rosario
Esta hoja arrebatada a una corona
que la fortuna colocó en mi frente
entre el aplauso fácil e indulgente
con que el primer e…
Verde embeleso
Verde embeleso de la vida humana,
loca esperanza, frenesí dorado,
sueño de los despiertos intrincado,
co…
No me quites las canas
No me quites las canas
Que son mi nobleza:
Cada cana es la huella de un rayo
Que pasó, sin doblar…
Reconocimiento
Tú haces el silencio de las lilas que aletean
En mi tragedia del viento en el corazón.
Tú hiciste de mi vida un cuento …
Hacia arriba
¡Oh voces silenciosas de los muertos!
Cuando la hora muda
y vestida de fúnebres crespones,
desfilar haga ante mis turbios ojos…
Tiempos que fueron
Hora tras hora, día tras día,
entre el cielo y la tierra que quedan
eternos vigía,
como torrente que …
Miedo
Yo no quiero que a mi niña
golondrina me la vuelvan,
se hunde volando en el Cielo
y no baja hasta mi estera;
…
Monónogo del insumiso
Homenaje a M. A.
Poseí a la huérfana la noche misma en que velábamos a su padre a la luz parpadeante de los cirios. (&i…
La máscara
Aparto el libro. Desde la mesa de trabajo contemplo, entre el humo del cigarro, una estatuita de Minerva.
El casco de bronce cubre su hel&…
El intruso
Amor, la noche estaba trágica y sollozante
Cuando tu llave de oro cantó en mi cerradura;
Luego, la puerta abierta …
Niña en el jardín
Un claro en el jardín oscuro o un pequeño
Espacio de luz entre hojas negras.
Allí estoy yo, dueña de…
Los tres reyes magos
––Yo soy Gaspar. Aquí traigo el incienso.
Vengo a decir: La vida es pura y bella.
Existe Dios. El amor es inmenso.
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Elogio De La Vida Campestre
El autor es Horacio. Quinto Horacio Flaco (en latín Quintus Horatius Flaccus) (Venusia, hoy Venosia Apulia, 8 de diciembre del 65 adC…
Ya pasó la estación de los calores
I
Ya pasó la estación de los calores,
y lleno el rostro de áspera fiereza,
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