Alba
Romance sonámbulo
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar,
y el caballo en la montañ…
Como gustéis
Noche oscura del alma
El espectro
Todas las noches, en el Grand Splendid de Santa Fe, Enid y yo asistimos a los estrenos cinematográficos. Ni borrascas ni noches de hi…
El aparecido
La cosa del mundo a la cual los filósofos otorgan menos fe es a los aparecidos. No obstante, si el caso extraordinario que voy a cont…
Vivo sin vivir en mi
El beso
2
En la época a que se remonta la relación de esta historia, tan verídica como extraordinaria,, lo mismo que al present…
Bajo tu sombra
Un cuerpo, un cuerpo solo, un sólo cuerpo
un cuerpo como día derramado
y noche devorada;
l…
Amor mio, mi amor
El marqués de Lumbría
En toda la ciudad de Lorenza no se hablaba luego sino de la entereza varonil con que Carolina llevaba adelante sus planes. Salía a di…
La confesión de un crimen
En el vasto salón del Prado aún no había gente. Era temprano; las cinco y media nada más. A falta de personas f…
El signo de la muerte
Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
—¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un ges…
Besos
Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay …
Canción. El alma en flor
Versos de amor
Versos de amor, conceptos esparcidos
engendrados del alma en mis cuidados,
partos de mis sentidos ab…
Alma corazón y vida
La jaula
Afuera hay sol.
No es más que un sol
Pero los hombres lo miran
Y después cantan.
Yo no sé del sol.
…
El sacerdote
Había casi terminado sus estudios eclesiásticos. Mañana sería ordenado, mañana alcanzaría la uni&o…
Te quiero a las diez de la mañana
Rinconete y Cortadillo
(Sección 2)
En esto, Cortado y Rincón se dieron tan buena maña en servir a los caminantes, que lo más del camin…